Cómo acabar de una vez por todas con la cultura
de Woody Allen
Una casa editorial que en un afán de difusión de la cultura (nada que ver con los intereses monetarios) ha publicado toda la obra de un dramaturgo, sus cartas, sus diarios, sus notas, decide poner al alcance del público un par de volúmenes con las listas de ropa de la lavandería (con su correspondiente interpretación psicoanalítica). Se trata de Las listas de Metterling, cuya reseña abre este tomo.
La primera película de Allen que recuerdo fue también la primera película que vi en el contexto de una muestra internacional de cine. Recuerdo aún quién me invitó y recuerdo que era la cinta con la que abría la muestra de 1993. Se trataba de Misterioso asesinato en Manhattan (creo que es de las menos conocidas y desafortunadamente no la han reeditado en dividí). Cuando supe que la película era de Allen, fui un poco renuente, pero ¡oh error! La historia estaba inusualmente bien armada. Fue una verdadera epifanía.
Creo que una parte de mis reservas tenían que ver con haber visto alguna de sus cintas cuando pequeño y haberla encontrado aburrida e incomprensible. Y es que el grueso del humor de Allen es para gente grande, como usted amiga lectora. Sí, usted.
Comencé a ver sus películas con agradables sorpresas en cadena: La rosa púrpura del Cairo, Zelig, Manhattan, Annie Hall, etc. Y por eso cuando vi un volumen de Allen en la librería, no dudé más tiempo del necesario en comprarlo. Se trataba de Cuentos sin plumas, compilación que publica Tusquets con sus tres colecciones más famosas de cuentos: Sin plumas, Perfiles y Cómo acabar de una vez por todas con la cultura. Las tres son magníficas. Sus relatos son los que más veces he releído. Sé de qué tratan, sé en qué acaban y no puedo evitar reir cada vez que leo uno. Las cartas de Vincent Van Gogh a su hermano (Si los impresionistas hubieran sido dentistas), una entrevista que arroja luz sobre los orígenes del psicoanálisis (Una velada con Helmholtz), un policía que descubre una red de mujeres que prostituyen su intelecto (La puta de Mensa), la historia detrás de la invención del sandwich, relatos escritos con el estilo de Sartre, de Kafka, de Hemingway... La lista sigue.
Allen es un genio, escritor de cuentos tan maravilloso como escritor de guiones y director. Las tres colecciones las consiguen por separado en Tusquets, o reunidas como Cuentos sin plumas.
Léanlo y estoy seguro de que no se arrepentirán. Hasta la próxima entrega.
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jueves, 31 de julio de 2014
Libros: Cómo acabar de una vez por todas con la cultura (Allen)
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