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domingo, 24 de mayo de 2015

Cine: Ser John Malkovich (Jonze)

Ser John Malkovich
de Spike Jonze

Increíble,
sorprendente,
es Jonze.

En uno de los cortos de Café y Cigarros de Jim Jarmusch, Alfred Molina recibe un desaire de Steve Coogan; pero cuando Molina recibe una llamada telefónica de alguien de nombre Spike, Coogan recapacita sobre lo que hizo, pensando que se trata de Spike Lee; Coogan pregunta a Molina si es así, pero éste humildemente le dice que no, que se trata de Spike Jonze. Coogan no puede evitar escupir el café.

Tuve la fortuna de ver Ser John Malkovich en el cine. Y la impresión fue muy parecida a la de la última vez que la vi. Uno va de sorpresa en sorpresa. El guión es alucinante, fuente de pequeños detalles que dan para verla una y otra vez. La historia en términos generales la pueden leer en la sinopsis: alguien descubre la manera de ser otra persona. Pero esa otra persona es una persona real, no un personaje de ficción: es John Malkovich.

Este juego con los niveles de realidad (que nos recuerda desde La Rosa Púrpura del Cairo y Medianoche en París de Woody Allen en el cine, hasta El garabato de Vicente Leñero o Cosmos de Witold Gombrowicz en la literatura) alcanza niveles sorprendentes en cada cosa que ha hecho Spike Jonze: si Ser John Malkovich les parece vertiginosa, esperen a ver Adaptación o una de las pocas películas de amor que no transigen con la cursilería: ella.

Eso en cuanto a la forma de la historia. En cuanto al tema, la idea de ser otro ha sido ampliamente explorada tanto en el cine como en la literatura. Baste recordar Una zeta y dos ceros de Peter Greenaway (de quien ya estamos necesitando alguna recomendación), El hombre sin pasado de Aki Kaurismaki (ya reseñada), La doble vida de Verónica de Krzysztof Kieslowski (soberbia). Ser-otro es un tema pavorosamente cercano al tema de ser-en-otro, en el que es imprescindible leer El doble de Dostoievski, El otro Borges (naturalmente, de Borges), El hombre duplicado de José Saramago (de la cual me han recomendado recientemente una adaptación al cine de nombre Enemigo), o mi preferida y siempre socorrida El visconde demediado de Italo Calvino.

Vean la película. Vean lo que sea de Jonze. Es un verdadero estuche de monerías. Entenderán por qué Coogan escupe el café. Como Spike Jonze no hay dos.

Hasta la siguiente entrega.

jueves, 31 de julio de 2014

Libros: Cómo acabar de una vez por todas con la cultura (Allen)

Cómo acabar de una vez por todas con la cultura
de Woody Allen

Una casa editorial que en un afán de difusión de la cultura (nada que ver con los intereses monetarios) ha publicado toda la obra de un dramaturgo, sus cartas, sus diarios, sus notas, decide poner al alcance del público un par de volúmenes con las listas de ropa de la lavandería (con su correspondiente interpretación psicoanalítica). Se trata de Las listas de Metterling, cuya reseña abre este tomo.

La primera película de Allen que recuerdo fue también la primera película que vi en el contexto de una muestra internacional de cine. Recuerdo aún quién me invitó y recuerdo que era la cinta con la que abría la muestra de 1993. Se trataba de Misterioso asesinato en Manhattan (creo que es de las menos conocidas y desafortunadamente no la han reeditado en dividí). Cuando supe que la película era de Allen, fui un poco renuente, pero ¡oh error! La historia estaba inusualmente bien armada. Fue una verdadera epifanía.

Creo que una parte de mis reservas tenían que ver con haber visto alguna de sus cintas cuando pequeño y haberla encontrado aburrida e incomprensible. Y es que el grueso del humor de Allen es para gente grande, como usted amiga lectora. Sí, usted.

Comencé a ver sus películas con agradables sorpresas en cadena: La rosa púrpura del Cairo, Zelig, Manhattan, Annie Hall, etc. Y por eso cuando vi un volumen de Allen en la librería, no dudé más tiempo del necesario en comprarlo. Se trataba de Cuentos sin plumas, compilación que publica Tusquets con sus tres colecciones más famosas de cuentos: Sin plumas, Perfiles y Cómo acabar de una vez por todas con la cultura. Las tres son magníficas. Sus relatos son los que más veces he releído. Sé de qué tratan, sé en qué acaban y no puedo evitar reir cada vez que leo uno. Las cartas de Vincent Van Gogh a su hermano (Si los impresionistas hubieran sido dentistas), una entrevista que arroja luz sobre los orígenes del psicoanálisis (Una velada con Helmholtz), un policía que descubre una red de mujeres que prostituyen su intelecto (La puta de Mensa), la historia detrás de la invención del sandwich, relatos escritos con el estilo de Sartre, de Kafka, de Hemingway... La lista sigue.

Allen es un genio, escritor de cuentos tan maravilloso como escritor de guiones y director. Las tres colecciones las consiguen por separado en Tusquets, o reunidas como Cuentos sin plumas.

Léanlo y estoy seguro de que no se arrepentirán. Hasta la próxima entrega.

lunes, 30 de junio de 2014

Cine: El hombre que no estuvo allí (Coen & Coen)

El hombre que no estuvo allí
de Joel & Ethan Coen

El ampersand (&) que está arriba no es por pura payasada (bueno, en parte sí). Al ser un nombre en inglés, Ethan se pronuncia Ithan. ¿Qué pongo entonces? ¿Joel e Ethan? (dando pie a algo feo en el plano escrito) ¿Joel y Ethan? (dando pie a algo feo en el plano fonológico)... Estarán de acuerdo en que la mejor salida fue nuestro amigo el ampersand.

Entremos en materia. Esta es una de las películas menos conocidas de los hermanos Coen. Si sus aficiones (de ustedes) no excluyen al cine serio, seguramente recordarán de ellos películas como Fargo o El gran Lebowski. También está una puesta al día de la Odisea con George Clooney en un magnífico papel de anti-galán (¿Dónde estás, hermano?). Todas ellas muy recomendables. Y hay un común denominador en las obras de los Coen: sus héroes suelen ser personas a las que las cosas se les van complicando, a las que su destino se les va escurriendo de las manos como agua. 

Me recuerdan la vez en que a tierna edad me puse a experimentar con la fabricación de colores distintos de los primarios en el lavabo de la casa. Con pintura de aceite. Creo que ese episodio me hace ser especialmente empático con estos personajes. Sé lo que se siente ver cómo las cosas empeoran y cualquier cosa que hagas sólo las empeora más y más. Eso ocurre con el héroe de esta película. El título es inmejorable: el destino del héroe depende de cosas que ocurren cuando él no está allí. ¿Qué tanto de nuestra vida se decide sin que nosotros intervengamos? Creo que mucho, a menos que seamos Pepe o Toño, cuyas vidas a todas luces sólo dependen de sus decisiones.

En fin, una cinta muy disfrutable, con una impecable historia, una fotografía para quitar el aliento y la soberbia actuación de Billy Bob Thornton. ¿Difícil de conseguir? Sí, pero vale la pena. Si organizan una sesión de cineclub, me dicen y la llevo.

Hasta la próxima entrega.

lunes, 16 de junio de 2014

Cine: Café y cigarros (Jarmusch)

Café y cigarros
de Jim Jarmusch

Ya estoy escuchando la primera queja: esto parece el club de Jarmusch y sus cuates (Jarmusch y Kurismaki son compadres o al menos muy buenos amigos). No importa. Diez minutos de esta película harán que los críticos más acendrados pidan perdón y se retiren.

Al clásico humor minimalista, las historias simples (pero muy buenas) y las actuaciones en muchos casos desternillantes, esta película suma un elemento: una exquisita estética de la fotografía en blanco y negro que me parece sólo comparable a la de Gabriel Figueroa en Viridiana o la de Sascha Vierny en El año pasado en Marienbad. Si no son fanáticos de la fotografía en blanco y negro, vean estas tres películas y lo serán sin remedio.

A lo anterior, agreguen un elenco... para el que no tengo palabras (ya tenía casi dos minutos tratando de acabar la frase). Tom Waits e Iggy Pop tomando un café como si estuvieran en el vips de rockotitlán (¡ajá! a ver quién cuestiona ahora a los metaleros que piden la sopa especial vips), Alfred Molina descubre que es primo de Steve Coogan pero esto no los emociona por igual, Bill Murray como mesero en un café que no le pide nada a El Popular, Cate Blanchett actuando como ella y como su prima... Son algunas de las historias que aquí verán, y si la compran (además de que no es nada cara), podrán verla una y otra y otra vez encontrando cosas nuevas y tal vez convirtiéndose en un fanático o fanática más del (al principio extraño) cine de Jarmusch.

viernes, 23 de mayo de 2014

Libros: La conjura de los necios (Toole)

La conjura de los necios
de John Kennedy Toole

Llegué por primera vez a esta joya gracias a que desatendiendo todos los cánones de preservación de las bibliotecas personales, me lo prestó el psicólogo A.E. Huerta. Si mal no recuerdo, sus palabras fueron más o menos las siguientes: "lo tienes que leer". Hice caso de su sabio consejo y desde entonces no hago sino citarle cuando recomiendo este libro a alguien.

Esta novela tiene una historia curiosa que quien la editó por primera vez narra en la introducción: una mujer le entregó el manuscrito de su hijo muerto y le dijo que era muy bueno, que tenía que leerlo. El editor tenía muchas reservas que incluían el miedo a que el libro no fuera lo suficientemente malo como para poder dejarlo después de las primeras páginas. La posibilidad de que fuera bueno ni siquiera la contemplaba. Pero ¡oh sorpresa!...

Lo tienen que leer (Huerta, 2006). Hay una edición en Anagrama que se consigue fácilmente y que no herirá significativamente sus bolsillos. Baste decir que todas las personas a las que prácticamente he obligado a comprarlo aún me hablan, lo cual no puedo decir de todos a los que he recomendado otros libros... Hace tiempo que no lo leía, pero recientemente lo recomendó Pablo Boullosa, de La Dichosa Palabra y creo que compartimos el gusto por esta obra magna de la literatura contemporánea. No dejen de leerlo. Lo pueden buscar aquí.

Referencias
Huerta, A.E. (2006). Comentario personal.

viernes, 28 de febrero de 2014

Libros: El libro de las ilusiones (Auster)

El libro de las ilusiones
de Paul Auster
(ed. Anagrama)

Hemos recibido amargas quejas en las que se insinúa que en este espacio hemos negligido a los escritores mexicanos. Tras dar curso a tales quejas siguiendo la propuesta de manejo de correspondencia del maestro Ibargüengoitia, traemos la recomendación de esta semana.

No es fácil abandonar un libro de Auster a medias sobre el buró e irse a dormir como si nada. No lo es. Y esto nada tiene que ver con el peso o el tamaño de las ediciones. Quienes lo han leído saben de qué hablo. Son pocas las novelas suyas que calificaría de breves, pero con todas me ha ocurrido lo mismo: no puedo soltarlas sin haberlas terminado.

El primer libro del maestro Auster que leí (El cuaderno rojo) era uno de los pocos que entran más en el reino del ensayo que en el de la narrativa, pero después de leerlo sentí lo mismo que cuando leí las memorias de Groucho Marx: alguien que tiene esta historia está irremediablemente destinado a ser escritor.

En general sus novelas son muy, muy disfrutables, pero ésta en especial cae en el reino de lo sorprendente, lo magnífico. Estoy tan seguro de que les gustará que no me cabe duda al respecto.

Si leen otro libro de Auster, después nos lo platican.

viernes, 7 de febrero de 2014

Cine: Los límites del control (Jarmusch)

Los límites del control
de Jim Jarmusch

Casi no hay mejor manera de comenzar el fin de semana que con una película del maestro Jarmusch. Seguramente lo recordarán en películas como Café y cigarros, Flores rotas, o la que no es tan conocida como debería Más extraño que el paraíso. Si no han visto alguna de esas, no saben de lo que se han perdido.

Jarmusch es de los directores que generan amor u odio a primera vista. O la película les aburre y a los 15 minutos la quitan y la queman y entran al blog a dar rienda suelta a los comentarios de odio,  o la siguen viendo hasta el final, desconcertados por haberla aguantado y más aún por querer ver todo lo demás que haya del autor.

Tiene un ritmo y una estética únicas, muy distintas del cine comercial al que estamos acostumbrados. Aquí una buena parte de la historia la hace el que ve la película. El director no hace concesiones ni nos resuelve los problemas; se limita a contar una muy buena historia. Basta una ojeada al elenco para preguntarse cómo en una película de distribución limitada se puede pagar a tantos grandes actores. La misma pregunta me hago yo. Supongo que para esos actores, aparecer en una película de Jarmusch es pago más que suficiente.

Si la quieren comprar, la encuentran seguro en la Gandhi, o en Guadalajara, sobre Av. Juárez entre 8 de Julio y Enrique González, en una tienda muy grande de películas que está en la banqueta sur (además la tienen en las de 5 x 100 pesos).

Jarmusch es uno de los grandes, con su compadre Aki Kaurismaki, de quien hablaremos en otra ocasión.

martes, 28 de enero de 2014

Cine: La rosa púrpura de El Cairo (Allen)

La Rosa Púrpura de El Cairo,
de Woody Allen

Si disfrutaron de "Medianoche en París" o no lo hicieron porque no la vieron, esta otra no se la pueden perder. Contiene muchos de los elementos con los que le gusta jugar a Allen, como diferentes planos de realidad que nos llevan a creer que existe una "realidad" "dentro" de "la película".

Aunque la película (que es de los 80s) me parece que está adelantada a su tiempo, en realidad muchos de los elementos novedosos ya estaban en los cuentos de Allen, que son como de los años 70s, cuando aún no habíamos nacido. Si les gusta la película y quieren explorar más a fondo la obra de este genio, no dejen de leer "El experimento del Profesor Kugelmass" y "Dios", ambas disponibles en las colecciones de relatos que de tanto en tanto publica Tusquets. Vale mucho la pena una compilación de los tres más famosos libros de relatos de Allen titulada "Cuentos sin plumas".

Cine: Fitzcarraldo (Herzog)

Fitzcarraldo de Werner Herzog "Deberían internarme en un psiquiátrico. Deberían impedirme hacer más películas". Según la leyen...